Santuario Guadalupano de Zamora en Michoacán.
Fotografía de Ricardo Galván Santana y Francisco Magdaleno Cervantes.

lunes, 15 de agosto de 2011

José Antonio Plancarte y Labastida - Por Pedro García, Misionero Claretiano


Augurios desconcertantes
(Primera Parte)

“Pronto vamos a ver al estudiante de puebla y de Inglaterra convertido en alumno del Colegio Romano y residente de la Academia Eclesiástica para Nobles en Roma; al Sacerdote lleno de celo apostólico; al Párroco emprendedor de Jacona; al Formador eficiente de jóvenes; al poblador del Colegio Pío Latinoamericano con muchachos escogidos para el sacerdocio y el episcopado; al iniciador de la Adoración Perpetua al Santísimo en México; al constructor del Templo Expiatorio de San Felipe de Jesús en la Capital; al Fundador de las Religiosas Guadalupanas; al restaurador y al Abad de la Colegiata de Guadalupe, a la vez que promotor de la Coronación pontificia de la Virgen del Tepeyac, y, poco antes de morir, a un preconizado Obispo, aunque no se llegó a la consagración. Todo un prócer de la Iglesia de Dios en México, al que no le falta ahora sino la ansiada gloria en los altares…”

De esta forma sintetiza el misionero claretiano Pedro García los logros del padre Antonio Plancarte en la biografía de su autoría “El Padre Plancarte. Figura Prócer de la Iglesia católica en México”.[1] Antes, en el inicio del Capítulo I, “El joven que llega a sacerdote”, en el primer apartado, “Augurios desconcertantes”, don Pedro García reproduce esta conversación:

“-¿Qué le parece su sobrino José Antonio?... Otro Cura de alta categoría en ciernes entre las linajudas familias levíticas Placarte y Labastida, ¿no es así? ¿Y no es esto lo que usted sueña?... Porque la cosa está clara. Este año se le ha dispensado en el Seminario el examen final de latín, privilegio concedido sólo a los que habían aprobado en Mayo con calificación superlativa. ¿Qué quiere decir esto?

Labastida, el recién nombrado Obispo de Puebla, callaba prudentemente. Y el otro proseguía con redomada malicia:

-Sin embargo, ¡hay que ver cómo José Antonio miraba y saludaba a Guadalupita Gómez, a María Vallejo y a teresa Gómez, que jugaban a ‘no querer’, pero queriendo mucho!... Cómo recibía la mascadita de Chelita… Y cómo contestó a Rosa Solórzano cuando ella le dedicó desde lejos con la mano su especial y cariñoso ¡adiós!...”

Este diálogo, dice el misionero García, se desarrollaba en Morelia un día del año 1855. Era Rector del Seminario Tridentino Don Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, que sería el Obispo más ilustre de México en toda la segunda mitad del siglo diecinueve. El Seminario, a pesar de su nombre, no era precisamente un plantel de candidatos al sacerdocio, aunque de él salieron abundantes y magníficos sacerdotes; por otra parte, el latín se estudiaba como una asignatura importante para la mejor formación en las letras clásicas. Los seminarios eran en aquel entonces los únicos planteles de enseñanza superior, y por esta razón se hallaban allí tres de los hermanos Plancarte, entre ellos José Antonio, el cual demostraba  una vocación excepcional para el estudio.

Sin embargo, a pesar de la tradición familiar de dos siglos, tanto paterna como materna, José Antonio no pensaba ser sacerdote […] Ni siquiera quiere proseguir la carrera literaria sino dedicarse al comercio.

De un solo vistazo

1840. Nace en México, la capital, este hijo de Zamora.
1852-1862. Estudiante en Morelia, puebla, y después en Oscott de Inglaterra.
1862-1865. En Roma. La carrera eclesiástica. Sacerdote.
1866-1867. Inicios sacerdotales en Zamora.
1867-1882. Párroco de Jacona, realizador de obras grandes.
1873. Fundación del Colegio de San Luis. Alumnos hacia Roma.
1876. Fundación de Asilo de San Antonio para niñas pobres.
1878. Nacen el 2 de Febrero las hijas de maría Inmaculada de Gudalupe.
1879. Construye el ferrociarril de tracción, Zamora-Jacona.
1882. Se traslada definitivamente a México.
1885. Director del Colegio Clerical.
1886-1897. El Templo Expiatorio Nacional de San Felipe de Jesús.
1886-1895. La restauración de la Colegiata.
1895-1898. Decimosexto Abad de Guadalupe. Coronación Canónica de la Virgen. Preconizado Obispo Titular y renuncia definitiva al Obispado.
1896-1897. Entre la colegiata y el Templo Expiatorio.
1898. Muere este santo sacerdote mexicano.


[1] García, Pedro: El Padre Plancarte. Figura prócer de la Iglesia Católica en México, Edición de las hijas de María Inmaculada de Guadalupe, A.R., México, D.F., 2007, pp. 11 a 13.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

hola

Anónimo dijo...

hermosa vida de mi padre fundador ejemplo para muchos sacerdotes en su fidelidady adhesión al papa y en su amor tirno a nuestra madre la virgen Maria de Guadalupe

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